Incentivos al Capital Ángel
En el ciclo de vida de la mayoría de las nuevas empresas existe un período inicial durante el cual se implementan inversiones y se inicia la operación con ingresos que son insuficientes para cubrir los costos totales, por lo cual el margen operacional es negativo. La empresa podrá sobrevivir sólo si alcanza el preciado punto de equilibrio o break-even operacional, a partir del cual empieza a generar ganancias y logra autofinanciarse. Hasta que esto no ocurra, la empresa estará en el valle de la muerte quemando las reservas de fondos de que disponga.
Es en esta etapa inicial donde falta un eslabón en la cadena de financiamiento, ya que tradicionalmente el sistema financiero no opera en estas condiciones. Es justamente aquí donde los inversionistas ángeles operan, invirtiendo típicamente en el rango entre US$ 50.000 y US$ 500.000, jugando un rol vital en el desarrollo de nuevas empresas que crean valor y empleos.
Un inversionista ángel además de aportar capital, también provee su tiempo, redes de contacto, experiencia y pasión e interés por el desarrollo de la empresa y de las capacidades de los emprendedores. Esto es lo que hace que su participación sea tan valiosa en la cadena del emprendimiento. Por otro lado, y especialmente en tiempos de crisis, el capital ángel ofrece las siguientes ventajas frente a otras alternativas de inversión: mejor posición para negociar un acuerdo de inversión, mayor control e influencia sobre las inversiones a través de la participación en el directorio de la empresa y/o de hacer coaching al emprendedor, y altos retornos esperados. De hecho, un estudio realizado en Estados Unidos en 2007 por la Ewing Marion Kauffman Foundation y Angel Capital Education Foundation, indica que en una muestra de más de 1100 acuerdos de inversión ángel, la rentabilidad promedio (incluyendo éxitos y fracasos) fue de un 27% anual medida en un período de 3 años.
Sólo en Estados Unidos, existen más de 250 redes o grupos formales organizados de ángeles operando, y se estima que hay más de 250.000 inversionistas ángeles. Anualmente, más de 50.000 emprendimientos reciben capital ángel totalizando unos US$ 26.000 millones y generando más de 200.000 nuevos empleos. En Reino Unido, existen unas 32 redes formales y más de 5.000 inversionistas ángeles. En Suecia existen 23 grupos de inversionistas, Polonia tiene 3 y Portugal tiene 6 redes.
En la región, Chile registra la mayor actividad, con 5 redes formalmente constituidas, y 1 ó 2 más iniciándose. Otras redes en formación u operación inicial se registran en Latinoamérica. Sin embargo, se requiere un nivel de actividad mucho mayor para que realmente se genere un impacto en el entorno emprendedor y en la economía regional. En el caso de Chile, de acuerdo al Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad, el sector privado es responsable por sólo un 27% del gasto en innovación frente al 65% o más de los países de la OECD. Necesitamos que el sector privado despierte e invierta en emprendimientos innovadores. Algunas de los incentivos que han probado ser efectivos en otras latitudes, y que permitirían potenciar la incipiente industria del capital ángel en Latinoamérica son:
-Incentivos tributarios contundentes provistos por el fisco que faciliten la entrada de nuevos inversionistas a esta industria. Uno de los casos de mayor éxito y crecimiento en el último tiempo ha sido el de los británicos mediante la incorporación de un descuento directo en el pago de impuestos, equivalente al 20% de las inversiones ángeles realizadas, y un 40% en caso de aquellas inversiones que fracasan. Y la no menos importante exención tributaria total a las ganancias de capital en inversiones ángeles.
-Incentivar el desarrollo de los co-investment funds o match-funds, que operan invirtiendo en conjunto con los inversionistas ángeles y que son apalancados por el Estado.
-Dar a conocer esta industria y capacitar a los inversionistas para generar un gremio más profesional y serio.
-Incentivar el diálogo y la comunicación entre los inversionistas ángeles y los fondos de capital de riesgo que operan en tramos superiores de inversión, de tal manera que se produzca una salida más natural y suave para aquellos inversionistas ángeles puedan capitalizar sus inversiones.
10 Agosto 2009, publicado en Revista AméricaEconomía
Christian Willatt H.
Director Ejecutivo de la red Ángeles de Chile, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile.