Participación laboral de la mujer
Un tema a considerar en el emprendimiento es la situación de las mujeres. Punto de diferenciación no mayor ya que efectivamente en nuestro país tenemos una participación de la mujer en el mundo del emprendimiento manifestado en los trabajos dependientes.
Debemos señalar al respecto que entre las economías de Latinoamérica, nuestro país tiene una baja participación femenina. Es mas, somos los últimos en términos de participación laboral en este sexo. En las economías de nuestro continente, el promedio de participación de las mujeres es de un 53%, mientras que en los países desarrollados hay una participación de la mujer sobre el 60%. En Chile, en cambio, seguimos apenas empinándonos en un 39 %.
Ante esta situación vemos la necesidad, o mejor dicho, la oportunidad, de crear políticas y acciones que fomenten la participación de la mujer en el campo laboral.
En chile tenemos una buena base, ya que nuestras mujeres tienen un promedio de 13 años de educación formal. Por ello esta baja participación no se explica por falta de preparación escolar.
Si vamos mas allá nos damos cuenta que de sus principales razones es la falta de oportunidades.
En términos de las mujeres independientes, estudios de la ONG Comunidad Mujer explican que uno de los motivos que dificultan el emprendimiento es la falta de financiamiento.
En nuestra sociedad existen asimismo ciertas “rigideces institucionales” que no les hacen fácil a las mujeres la entrada al mercado laboral de manara dependiente. Éstas se manifiestan por ejemplo, en el “costo” de la maternidad que se carga a la empresa, aunque no sea estrictamente el real pagador de esta prestación. Hay un costo directo que lo asume el estado y el costo indirecto lo asume efectivamente la empresa, pero el costo indirecto relacionado con la necesidad de que existan las familias, la que esta en todos sus empleados, sean hombres o mujeres.
Históricamente en nuestro país las políticas pro empleo femenino se ha asociado a acciones que exclusivamente atañen a las mujeres. La experiencia en otros países nos dice que hacer ciertos reglamentos que también afecten a los hombres, puede ayudar de manara mucho mas eficiente a la participación de la mujer en el trabajo. Por ejemplo, en el caso de la sala cuna una medida que estos establecimientos no estén asociados al numero de trabajadoras, sino por el numero total de trabajadores.
Como estamos acostumbrados en este país a que sea la mujer la que cuide a los niños, efectivamente el hombre, en este caso, no sea tomado en cuenta.
Otra política que podría ayudar, es que el periodo de post natal no solo sea para las mujeres, sino que también lo puedan utilizar los hombres, si así lo acuerda la pareja.
La incorporación de las mujeres que actualmente son dueñas de casa sin duda que nos entregaría grandes aportes a nuestra economía y a nuestra sociedad.
Christian Cancino del Castillo
Académico Departamento Control de Gestión y Sistemas de Información Facultad de Economía y Negocios
Universidad de Chile