LOS EVENTOS EXTREMOS Y LOS PLANES DE CONTINUIDAD DE NEGOCIOS
Lunes, 03 de Mayo 2010
A fines de febrero de este año parte importante de nuestro país fue sacudido por uno de los sismos más violentos de los tiempos modernos. Este gran terremoto que aún nos afecta como país de manera directa, material y palpable, sin lugar a dudas dejará huellas imborrables en la historia colectiva de Chile y también en la historia personal de cada uno de nosotros, algunos menos, otros más; pero seguramente todos los que vivimos esta gran y trágica manifestación de la naturaleza, no nos olvidaremos de la madrugada del 27 de febrero de 2010.
Desde el punto de vista de las organizaciones y las empresas, un evento como éste, también afecta de manera importante el día a día y la “normalidad” de su funcionamiento. Esto, claro está, varía de empresa en empresa, en algunos casos por el azar y otros por la previsión de los administradores. Más de alguien pensará que es imposible pre ver un terremoto como éste y sus consecuencias, y seguro que tiene razón. Aunque estamos en un país sísmico (y eso hay que internalizarlo de una vez por todas) la probabilidad de un gran sismo como el de febrero es baja, aunque ahora tengamos la sensación de que esto puede volver a pasar en cualquier momento, esto se produce por lo reciente de este hecho más que porque haya aumentado efectivamente la probabilidad de ocurrencia de un gran movimiento telúrico.
No obstante lo anterior, los riesgos no sólo dependen de la probabilidad de ocurrencia sino que también del impacto o daño que pueda provocar algún evento. En este sentido los riesgos de muy alto impacto y baja probabilidad de ocurrencia, son considerados como riesgos que deben ser gestionados con planes de continuidad de negocios (PCN), pues en general implican una efecto tan alto que pueden poner en peligro la existencia de la empresa. Está claro que éste es un riesgo que muchas, tal vez la mayoría de las organizaciones en Chile asume, consciente o inconscientemente, en algunos casos por falta de recursos, o bien porque se está dispuesto a asumir el riesgo, y en otros sencillamente por falta de visión de sus administradores. Sin embargo una empresa que cuente con los recursos suficientes y que quiere asegurar su supervivencia, debe estar preparada para enfrentar este tipo de eventos que pueden afectar de manera significativa su capacidad de mantener su funcionamiento con relativa normalidad.
En este sentido, el definir, probar y mantener PCN para enfrentar eventos extremos (de baja probabilidad y alto impacto en términos de las grandes pérdidas que pueden generar) es algo que las empresas deben al menos evaluar, a efectos de decidir conscientemente su no adopción. En el caso de áreas o empresas con impacto social elevado (hospitales, escuelas, servicios básicos, de transporte, órganos del gobierno, bancos, entre otros), este análisis y la implementación de PCN, son actividades que debieran ser realizadas de todas maneras, por la importancia de dichas áreas para el funcionamiento de nuestra sociedad.
Después del terremoto, muchas empresas que se vieron fuertemente afectadas (aunque se hayan encargado de no divulgarlo mucho) están considerando por lo menos analizar la posibilidad de implementar PCN para enfrentar, éste y otros tipos de sucesos. Aunque lo parezca, en este tipo de situaciones nunca es tarde para comenzar, porque estas situaciones pueden pasar en cualquier momento, aunque por cierto no queremos repetir lo que vivimos en febrero de este año.
Esteban Olivares Arellano
Subgerente de Riesgo Operacional Tesoreria y Filiales
Banco Santander