¿Y EN ESTE TEMA ESTAREMOS BLINDADOS?
Miércoles, 29 de Julio 2009
Esta duda me surgió después de leer una noticia que un buen amigo me envió vía correo electrónico. La noticia era del Diario Financiero (25/7/09) y tenía el siguiente título: “Por deficiencias en los controles realizados. Superintendencia ya había multado a auditores externos de Serrano en 2006.” En el artículo se comenta sobre sanciones que la SVS aplicó el año 2006 a la auditora Escobar y Merino Consultores Asociados, por deficiencias detectadas en la auditoría realizada a los estados financieros (año 2003) de la Corredora Raimundo Serrano Mc Auliffe Corredores de Bolsa. Hace unas semanas esta Corredora, ha sido suspendida en todas sus operaciones y denunciada por la Superintendencia al Ministerio Público por apropiación indebida de valores de terceros desde la custodia de la firma. Adicionalmente se ha declarado su quiebra.
Más allá de la duda razonable de qué tan bien supervisados están los Corredores de Bolsa, llama la atención que una empresa auditora sancionada por la SVS producto de un trabajo deficiente a una entidad como un intermediario de valores, que mantiene bajo su custodia títulos que terceros le han confiado, pueda seguir auditando al mismo Corredor.
Las consecuencias están a la vista y aunque sepamos que es fácil decirlo y difícil corregirlo, pareciera que existe un amplio espacio de mejora para la manera en que se supervisan hoy las empresas auditoras.
Podrá decirse que es un caso aislado, que en Chile en general no son frecuentes los escándalos de este tipo. No obstante la experiencia internacional indica que la auditoría independiente de los estados financieros, no siempre es tan independiente. El hecho de que el auditado pague al auditor por opinar por sus estados financieros, le quita ineludiblemente independencia a dicha opinión.
Pero esto es un dato de la causa, porque al parecer no se ha encontrado mejor solución para mitigar el riesgo de información que existe al tomar decisiones sobre información contable preparada por las propias empresas, que dejar esta tarea a empresas privadas (obviamente con fines de lucro) que deben ser pagadas por la misma entidad que emite los EE.FF.
Desde hace mucho tiempo se han buscado un sin número de soluciones para esta evitar posible falta de independencia, hasta que a comienzos de este siglo, los bullados escándalos financieros, hicieron que en Estados Unidos e Inglaterra, crearan entidades que entre otras labores, supervisan de manera muy directa a las empresas auditoras. En EE.UU., vía la Ley Sarbanes Oxley, se creó la PCAOB (Public Company Accounting Oversight Board – Comité de Vigilancia de las Firmas de Auditoría que auditan compañías públicas) y en el caso de Inglaterra, existe el APB -Audit Practice Board o Comité de Estándares de Auditoría-.
Ambas instancias, pretenden establecer, actualizar y reforzar periódicamente adecuados estándares de auditoría; revisar frecuentemente el trabajo de las empresas auditoras para asegurarse de manera independiente, que están llevando a cabo su trabajo con la rigurosidad que amerita.
¿Y cómo andamos por casa? En estos momentos se discuten en el parlamento modificaciones a la Ley de OPA y Gobierno Corporativos, que afectan a los auditores externos, pero no existe ninguna iniciativa como las desarrolladas en EE.UU. o Inglaterra, en términos de una instancia similar a los mencionados PCAOB o APB. ¿Y por qué no? ¿Será que en este ámbito también nos consideramos blindados?
Esteban Olivares Arellano
Director Círculo ICAU
Sin embargo blindados o impenetrables no estaremos acá, en USA ni en ningún lugar. A lo más se puede aspirar a una mejor protección, menor vulnerabilidad o a minimizar los riesgos, pero blindados imposible. Siempre existirán fisuras originadas en la falta de rigurosidad profesional, independencia o simplemente en la “astucia” de algunos.
Cuando afirmamos y firmamos que los estados financieros presentan RAZONABLEMENTE la situación financiera, explícitamente reconocemos que nuestro trabajo, aun realizado bajo la mayor rigurosidad, profesionalismo e independencia, no es blindado. No obstante, acá y allá los casos relevantes son muy pocos; quizás algunas decenas en cientos de miles. Eso me dice que el trabajo está bien hecho. Si el “control del control” mejora la estadística, bienvenido sea, pero no nos entusiasmemos en exceso tan temprano. Veamos como funciona fuera, su experiencia; démosle un tiempo prudente y veamos.
Usando a A. Greenspan, efectivamente reconoció un error en la falta de regulación, como también dijo que el problema no eran los instrumentos financieros sino el uso que se hacía de ellos. Dicho en buen chileno, el problema no es la hoja de afeitar, sino entregársela a un mono.